La rentabilidad agroalimentaria exige adaptación, especialización y cooperación

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Georgina Gilabert
Georgina Gilabert
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El jueves 4 de junio, la Universitat Politècnica de València acogió las VIII Jornadas sobre tecnología al servicio del sector agroalimentario, un encuentro que reunió a empresas, expertos y representantes del sector para reflexionar sobre los grandes retos de una industria marcada por la presión en márgenes, la transformación tecnológica y la necesidad de responder a un consumidor cada vez más sensible al precio.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la Mesa Redonda 2, bajo el título “La rentabilidad en los negocios: Casos de éxito”, moderada por Carlos Campos, director de AgroBank en la Dirección Territorial Comunitat Valenciana y Región de Murcia de CaixaBank. En ella participaron Alejandro Martínez, gerente de Mantenimiento de Carrefour; Guillermo Prats, socio de Improven; Jaime Álvarez, director general de Gourmet1975; y Juan Planes, empresario de Casa Planes.

Costes, márgenes y un consumidor más sensible al precio

La conversación partió de una pregunta directa: cómo están afectando los costes al margen y a la rentabilidad de las empresas. Guillermo Prats planteó una doble mirada. Por un lado, la del consumidor, que en los últimos años ha visto encarecerse la cesta de la compra y observa el precio con mucha más atención. Por otro, la de la empresa, obligada a innovar, desarrollar nuevos productos e invertir más en I+D para seguir siendo competitiva en un entorno donde la distribución está cada vez más concentrada y la marca blanca gana peso.

En este contexto, la rentabilidad ya no depende de hacer bien dos o tres cosas. Como apuntó Prats, hoy la cadena de valor necesita funcionar de manera excelente en todos sus eslabones. Eso exige especialistas, colaboración y una visión más transversal del negocio. Su reflexión fue clara: “Si queremos grandes resultados, necesitamos grandes movimientos”.

Grandes movimientos para competir en un entorno cambiante

La mesa también dejó una idea compartida: los planes rígidos han perdido vigencia. Guillermo Prats recordó que antes se trabajaba con horizontes a cinco años; ahora, las empresas necesitan definir objetivos claros y avanzar con flexibilidad, midiendo si cada decisión las acerca o las aleja del resultado esperado. Juan Planes reforzó esta visión al explicar que, en su experiencia, las decisiones se monitorizan prácticamente a diario.

Alejandro Martínez puso el foco en la optimización de toda la cadena y en el papel de las personas: la tecnología, incluida la inteligencia artificial, no genera impacto por sí sola si no va acompañada de formación e implantación real. Jaime Álvarez, por su parte, defendió la necesidad de compartir más entre empresas: solos, afirmó, es difícil llegar a soluciones suficientes ante problemas que son comunes.

La conclusión fue nítida: en un sector agroalimentario hipercompetitivo, la rentabilidad pasa por adaptarse con rapidez, especializarse en cada punto crítico y cooperar con otros actores. Tres palancas que permiten crecer con valor, incluso en un entorno incómodo, cambiante y exigente.

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