Problemas en la cadena de suministro actual

problemas en la cadena de suministro
Georgina Gilabert
Georgina Gilabert
Tabla de contenidos

Identificar los problemas de la cadena de suministro se ha convertido en una de las grandes palancas de competitividad para cualquier empresa industrial, comercial o distribuidora. Desde que en 1982 el consultor Keith Oliver hablara por primera vez del Supply Chain Management (SCM) en un artículo del Financial Times hasta hoy, el término ha evolucionado notablemente, pasando de ser un área meramente operativa —comprar, producir, almacenar y entregar— a comprenderse como una palanca decisiva que actúa sobre el margen, el servicio y la reputación de una corporación. Que en momentos concretos sostiene o estrangula la capacidad de crecimiento de una empresa, y que requiere resiliencia en un entorno tremendamente dinámico y cambiante.

La falta de control en la cadena de suministro se nota rápidamente en una empresa: roturas de stock, exceso de inventario, urgencias constantes, incidencias con proveedores, sobrecostes logísticos y, especialmente, clientes insatisfechos.

Antes de hablar de soluciones, conviene identificar bien cuáles son los problemas en la cadena de suministro. Porque lo que no se ve, no se gobierna. Y una cadena que no se gobierna acaba tomando decisiones tarde, con información incompleta y con impacto directo en el negocio.

En este artículo veremos:

  • Cuál es la diferencia entre logística y gestión de la cadena de suministro.
  • Cuáles son los principales problemas en la SCM actual.
  • Por qué el efecto látigo, la falta de visibilidad, las roturas de stock, los costes de transporte y el flujo tenso afectan directamente al margen y al servicio.
  • Por qué estos problemas dejan de ser operativos cuando comprometen la competitividad de la empresa.

¿Cómo es la gestión de la cadena de suministro hoy?

La gestión de la cadena de suministro, o SCM por sus siglas en inglés, abarca todos los procesos que permiten que un producto llegue al cliente final en tiempo, forma, calidad y rentabilidad. Incluye la planificación de la demanda, las compras, la relación con proveedores, la producción, el almacenamiento, el transporte, la distribución, la gestión de inventarios, los flujos de información asociados y, de un tiempo a esta parte, la trazabilidad y el impacto ambiental.

Conviene diferenciarla de la logística, ya que esta última es una parte de la cadena de suministro que se centra principalmente en el movimiento, almacenamiento y entrega de mercancías, comúnmente identificado también con el término distribución. La SCM, en cambio, tiene una visión end to end: conecta distintas áreas de una compañía —áreas que aún a día de hoy trabajan en silo en muchas empresas—: ventas, operaciones, compras, finanzas, tecnología, calidad e incluso dirección general.

Históricamente, muchas cadenas se diseñaron como modelos lineales: proveedor, fabricante, distribuidor, cliente. Hoy ese enfoque está evolucionando hacia redes más circulares, conectadas y colaborativas: proveedores de segundo nivel, disponibilidad de materias primas, riesgos geopolíticos, impacto ambiental, capacidad logística, datos de demanda y comportamiento del consumidor son algunos de los términos que aparecen frecuentemente en el ámbito de la cadena de suministro actual.

Esta evolución responde a un nuevo paradigma: la incertidumbre ya no es algo coyuntural, sino que se ha vuelto estructural para las empresas. Por eso, el reto ya no es tener una cadena “perfecta” sobre el papel, sino una cadena capaz de adaptarse, responder y aprender.

“Preparar las cadenas de suministro globales para el futuro y construir un transporte marítimo sostenible y resiliente no es solo una opción, sino una necesidad estratégica.”

— Rebeca Grynspan, secretaria general de UNCTAD

Problemas en la cadena de suministro: el efecto látigo y la falta de alineamiento

El efecto látigo es uno de los casos más estudiados y descritos en la literatura sobre la cadena de suministro, y sin embargo pocas empresas logran gestionarlo con precisión. Sucede cuando pequeñas variaciones en la demanda del cliente generan grandes distorsiones aguas arriba de la cadena: un ligero aumento de pedidos en el punto de venta puede convertirse en una orden sobredimensionada al distribuidor, luego al fabricante y después al proveedor.

El resultado de este efecto es un exceso de inventario en la cadena, fuertes tensiones en la producción y el suministro, y malas decisiones basadas más en el miedo que en los datos.

Este problema suele tener una causa clara: no existe suficiente alineamiento ni información compartida a lo largo de la cadena. Por eso, cuando cada eslabón toma sus decisiones con datos parciales, se amplifica la incertidumbre en toda la cadena.

Falta de visibilidad en tiempo real y roturas de stock

La falta de visibilidad sigue siendo uno de los grandes puntos débiles de la gestión de la cadena de suministro. Muchas empresas todavía no saben con precisión qué stock tienen a lo largo de la cadena, dónde está, qué pedidos están en riesgo o qué proveedor puede fallar en las próximas semanas. Y cuando la información llega tarde, la decisión también llega tarde. Esto se traduce en faltas de servicio, extracostes o inventarios ineficientes.

Las roturas de stock son especialmente dañinas porque afectan al cliente en un aspecto crítico: el servicio. No solo suponen ventas perdidas, sino que también pueden erosionar la confianza cliente-proveedor. En sectores industriales, una pieza que no llega puede parar una línea. En retail, un lineal vacío puede enviar al cliente a la competencia. En alimentación o farmacia, además, entran en juego requisitos de calidad, caducidad y trazabilidad.

La inflación de costes en el transporte

El transporte se ha convertido en una partida especialmente sensible. El aumento del precio del combustible derivado del alza del precio del petróleo, la falta de disponibilidad de conductores, las restricciones regulatorias europeas, nacionales y regionales, la congestión portuaria, tensiones geopolíticas o cambios en las rutas internacionales impactan de forma directa en los márgenes.

Cuando la empresa no tiene una matriz de riesgos bien trabajada y no estima bien el coste de estos impactos, acaba trasladando tarde el impacto al precio o absorbiendo pérdidas que erosionan la rentabilidad.

Aquí conviene salirse del enfoque pernicioso de elegir simplemente a “quién me transporte más barato”. Hay que entender bien la cadena de valor de la empresa y preguntarse previamente qué modelo de transporte se necesita para cumplir con el servicio y margen esperados. Como se dice coloquialmente: “¡A veces lo barato sale caro!”.

La problemática del flujo tenso

El flujo tenso está concebido para reducir inventarios y trabajar con entregas muy ajustadas a la demanda. Bien diseñado, mejora la eficiencia y libera capital. Pero mal gestionado convierte cualquier retraso en una crisis operativa. Y ya sabemos la frase más utilizada en una crisis: “arréglalo, cueste lo que cueste”.

Muchas empresas han descubierto que operar sin colchones razonables puede ser rentable en entornos estables, pero peligroso cuando la incertidumbre se multiplica. Y en un entorno VUCA como el actual, la incertidumbre es uno de los factores más presentes en las cadenas de suministro.

El problema no es el flujo tenso en sí, sino aplicarlo sin la segmentación adecuada. Referencias críticas, proveedores frágiles, rutas largas o materias primas volátiles no deberían gestionarse de igual manera que productos estables, cercanos y fácilmente sustituibles.

Una cadena ágil no es la que menos stock tiene, sino la que tiene el stock correcto en el lugar correcto y al coste correcto. Reducir niveles de inventario sin comprender el riesgo puede mejorar el balance durante unas semanas y destruir el servicio durante meses. Y la confianza de los clientes cuesta mucho ganarla, y apenas unos instantes perderla.

Cuando los problemas en la cadena de suministro dejan de ser operativos

La gestión de la cadena de suministro actual ya no puede entenderse como una función puramente operativa. Es más que nunca una palanca estratégica que afecta al cliente, al margen, al capital circulante, a la reputación y a la capacidad de crecimiento de una corporación.

Algunos de los principales retos están claramente identificados: efecto látigo, falta de visibilidad, roturas de stock, inflación de costes en el transporte y fragilidad del flujo tenso. Reconocerlos a tiempo permite dejar de reaccionar tarde y empezar a tomar decisiones con más criterio.

Si has identificado alguno de estos problemas en la cadena de suministro en tu empresa, hablemos para ver cómo abordarlos con procesos sólidos, datos fiables, tecnología bien implantada y una cultura interna de mejora continua. Del cómo nos encargamos nosotros.

Banner OPEX

Si te ha gustado el artículo compártelo y déjanos tus comentarios.

¡Nos encanta saber tu opinión!

También te puede interesar

Nosotros
Contacta