La mesa redonda “Proyecto IngeniaTech (Ivace+I): Mesa de planificación, estrategia y liderazgo” reunió a perfiles del ámbito empresarial, tecnológico, asegurador, académico e institucional para abordar cómo convertir la resiliencia en una ventaja competitiva.
El encuentro estuvo moderado por Silvia Tomás, Directora Relaciones Institucionales en Prensa Ibérica, que condujo el debate sobre la necesidad de pasar de una cultura basada en la reacción ante la crisis a una estrategia centrada en la anticipación. En la mesa participaron Ramón Blasco Jiménez, director del Instituto de Investigación en Automática e Informática Industrial de la Universitat Politècnica de València; Susana Carmona, directora general de la Mutua de Ingenieros; José Luis Vilar, CEO y director general de Nealis; Sergio Gordillo, socio director de Improven; y Federico Torres, presidente de la Demarcación de Valencia del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana.
La DANA evidenció una realidad incómoda: la preparación ante escenarios extremos no puede depender solo de la reacción. Hacen falta planificación, tecnología, liderazgo y una visión estratégica que proteja la continuidad del negocio. La jornada abrió un espacio de reflexión práctica con una idea compartida: la resiliencia empresarial no se improvisa, se construye.
La resiliencia empresarial no se improvisa
Prepararse no es un ejercicio teórico ni una obligación más. Es una forma de proteger el negocio, las personas, los clientes y la capacidad de competir.
IngeniaTech nace con esa vocación práctica: dotar al tejido empresarial valenciano de herramientas, conocimiento y criterios técnicos para afrontar la transformación tecnológica, la resiliencia operativa y la toma de decisiones en contextos complejos. Como se remarcó durante la mesa, las soluciones no llegarán desde un único actor, sino desde la colaboración.
La DANA no creó la vulnerabilidad; la hizo visible. Mostró carencias en infraestructuras, coordinación, planificación, inversión, digitalización y cultura de anticipación. También reveló la capacidad de respuesta de muchas pymes. Hay base sobre la que construir, pero hace falta convertir esa reacción espontánea en un sistema preparado.
Sergio Gordillo: levantar la mirada para competir mejor
La intervención de Sergio Gordillo fue especialmente relevante porque aterrizó el debate en la realidad diaria de las empresas. Según explicó, apenas un 6% de las compañías analizadas estaban realmente preparadas para afrontar una situación de este tipo. Un dato que refleja baja sensibilización y una dificultad estructural: muchas empresas viven atrapadas en la urgencia.
Sergio señaló que el tejido empresarial valenciano está compuesto mayoritariamente por pymes y micropymes, muchas con equipos reducidos y recursos limitados. En ese contexto, levantar la cabeza del día a día ya es un reto: vender, producir, servir, cobrar, pagar nóminas o responder a la inflación consume gran parte de la energía directiva.
Para Gordillo, la resiliencia debe incorporarse al “mindset” de gestión y al marco estratégico de la empresa. No puede depender de una reacción heroica cuando llega el golpe. Tiene que formar parte de la cultura y de la manera en que la organización decide qué quiere ser a medio y largo plazo.
De la eficiencia extrema a la empresa antifrágil
Uno de los conceptos más potentes que aportó Sergio fue el de la antifragilidad. No se trata solo de resistir una crisis, sino de salir de ella siendo una empresa más fuerte, más confiable y más competitiva.
Para lograrlo, puso el foco en la redundancia: contar con alternativas reales en proveedores, tecnología, datos, infraestructuras, personas clave y modelos de gobierno. Durante años, muchas compañías han buscado la máxima eficiencia, eliminando cualquier recurso que pareciera duplicado. Pero un sistema demasiado ajustado puede romperse ante el primer impacto.
La redundancia bien diseñada no es ineficiencia; es confiabilidad. Y esa confiabilidad puede convertirse en un argumento comercial. Si una empresa puede garantizar continuidad donde otros no llegan, gana credibilidad frente a clientes, proveedores y cadenas de suministro internacionales.
Una hoja de ruta para pasar del diagnóstico a la acción
La mesa dejó una conclusión clara: la resiliencia debe traducirse en decisiones concretas. Para Sergio Gordillo, el primer paso es responder para qué se levanta cada día la empresa y, desde ahí, definir una visión de largo plazo, una ambición compartida y un modelo de gobierno que no quede absorbido por la urgencia.
También implica ganar tamaño, capacidad de gestión, talento y estructura. Y cuando crecer en solitario no sea posible, hacerlo con otros: colaborando, generando alianzas y construyendo capacidades compartidas. La digitalización debe apoyar esa visión, usando datos, automatización, inteligencia artificial o sistemas de alerta para tomar mejores decisiones.
IngeniaTech ha abierto una conversación necesaria para el tejido empresarial valenciano. Ahora el reto está en convertirla en acción. Porque crecer con valor también significa prepararse para lo incómodo, cuestionar lo establecido y construir empresas capaces de durar.
Si quieres saber cómo incorporar la resiliencia, la planificación estratégica y la continuidad del negocio en tu empresa, ¡nos sentamos y hablamos! Nos encantará escuchar tus necesidades y ver cómo te podemos ayudar.





