Etiqueta: transformacion

Innovación y exploración, condiciones necesarias para el crecimiento

18-enero, 22
Improven

Improven

“La mente creativa es un don sagrado y la mente racional un sirviente fiel”. Albert Einstein

Crecer, volver a incrementar la cifra de ventas. Eso es lo que buscamos todas las empresas para asegurarnos el medio y largo plazo. Crecimiento es sinónimo de salud, de buena aceptación por parte del mercado. Si vendemos es porque lo que aportamos es bien recibido y nos permite generar resultados.

¿Qué he aprendido de las empresas que mejor se han adaptado al nuevo entorno y que están volviendo al crecimiento? Puedo resumirlo en dos grandes puntos principales.

El primero, el haber sido capaz de adaptarse más rápidamente a la nueva realidad, sea tanto por haberla aceptado y vislumbrado antes que los demás, como porque tenían menos barreras que les impedían tomar decisiones y ponerlas en marcha.

El segundo, la capacidad para haber ido explorando de manera sistemática y con antelación nuevas formas, nuevas propuestas de valor, fuera de su zona de confort. Los resultados de estas exploraciones nunca llegan en el corto plazo, por lo que sólo si se hacen con suficiente antelación se van estableciendo las nuevas pautas que consolidaban estas nuevas formas de hacer las cosas y por tanto los resultados van viniendo. Un ejemplo de esto son los procesos de internacionalización, supone adaptar lo que hace la empresa a un entorno desconocido y se tarda al menos 2 o 3 ejercicios en empezar a conseguirlo.

La capacidad de explorar consiste en buscar nuevas formas de hacer las cosas, de romper las reglas internas y externas, de afrontar los errores cómo una oportunidad de aprendizaje, ante un entorno cambiante,… teniendo como base escuchar al cliente como fuente de inspiración. Observar cómo se comporta, cómo compra, cómo consume, qué le preocupa, cómo busca, cómo paga,…. Realizar este ejercicio de máxima empatía nos permite poder poner en marcha diferentes ideas, crear nuevos conceptos, y por tanto innovar en la propuesta de valor. A partir de aquí surge la responsabilidad de “elegir” que queremos hacer y qué no, a qué clientes queremos servir y cuáles no. Tenemos recursos escasos y focalizarlos es una máxima de a respetar.

En ambos casos, tanto en lo referente a la capacidad de adaptación rápida al nuevo entorno, como a la capacidad de explorar y por tanto innovar, nos debemos enfrentar a un doble reto mental de considerable envergadura. Es muy relevante que seamos conscientes de ello para poder tomar las decisiones más adecuadas de cara a un futuro cada vez más cambiante e incierto, que apenas hoy en día comenzamos a vislumbrar. Globalización, digitalización, internacionalización,… son conceptos cada vez más palpables que indican que el mundo está cambiando a marchas forzadas. ¿Cómo por tanto podemos no sólo sobrevivir en el corto plazo sino crear organizaciones de adaptación infinita?

En lo referente a la capacidad de adaptación, Daniel Goleman, en su último libro Focus, nos dice que como líderes de una organización debemos afrontar lo que llama la “ceguera grupal y/o sistémica” para salirnos del comportamiento establecido, para romper las reglas determinadas que nos hacen a todos iguales. Afrontar esta ceguera supone contradecir, romper con lo establecido, salirse de lo standard, de lo comúnmente aceptado por todos, supone  ser conscientes de que seremos rechazados, de no ser entendidos, de sentirnos solos, incomprendidos. Además, este nuevo entendimiento de la realidad nos permite vislumbrar qué decisiones conlleva para el grupo esta posible nueva realidad. Salirse de la ceguera grupal, entender la nueva realidad de una nueva forma y ser valiente para salirse de la zona de confort es un primer ejercicio de valentía y de emprendimiento, que sin duda supondrá romper hábitos, estatus quos establecidos, axiomas impuestos, verdades absolutas,…

Un ejemplo de esto es entender que las nuevas formas de comunicación con el cliente con las herramientas digitales, va a suponer una pérdida progresiva de puntos de venta físicos y por tanto de una restructuración inminente, debiendo reconvertir de manera drástica una considerable cantidad de actividades del mundo físico al digital y por tanto cambiando personas y activos que hasta una fecha habían sido valiosos. Afrontar esta tendencia ya en proceso de consolidación lo entendemos cada vez más como obvio, pero aun nos encontramos con compañías en un proceso de no querer aceptar esta nueva realidad por no querer tomar las decisiones que de ella se derivan.

Al mismo tiempo, en lo referente a la capacidad de innovación, Daniel Goleman nos indica en el mismo libro, que [la zona cerebral que se encarga de exploración es la misma que la que se encarga de realizar cada vez mejor aquello que ya conocemos, ser cada vez más eficientes, lo que podemos conceptualizar como capacidad de explotación del entorno conocido, de poner en marcha procesos de mejora continua. Por lo tanto, para poder explorar debemos hacer un ejercicio de máxima consciencia para salirnos de la rutina de explotación, que nos sumerge de manera muy eficiente en nuestra zona de confort y sistematizar en la compañía formas que nos permitan explorar para por tanto ser capaces de innovar.

Buscar fuentes de inspiración externas, viajes, conferencias, conocimientos de otros sectores, reuniones con clientes y no clientes, trabajar con colaboradores incómodos, realizar lecturas de diferente índole, conversaciones con amigos y enemigos, historia cercana y lejana, colaboración con laboratorios y universidades, asistir a formación reglada y no reglada, procesos disruptivos, crisis personales… son diferentes formas de salirse de la zona de confort de cada uno, para recibir nuevos inputs del entorno y poder buscar a partir de ahí nuevas posibles formas de hacer las cosas.

El reto para los líderes de las organizaciones es que este proceso de por si antinatural para la mente, podamos sistematizarlo al máximoPlanificar lo disruptivo es tan importante como la planificación de los presupuestos anuales o la revisión de los indicadores del cuadro de mando. No podemos dejarlo al azar o los momentos de máxima urgencia, porque en esos momentos ya será tarde para actuar.

Un liderazgo responsable supone ser capaz de agitar a la organización de manera estructurada, de contar con colaboradores cómodos e incómodos, de gestionar la diversidad, de favorecer el error como fuente de aprendizaje, de permitir el emprendimiento interno y externo, buscar el contacto con fuentes de inspiración tanto profesionales como personales, de entender que todo el conocimiento no está en tu propia organización,  de contar con vivencias propias y de terceros, en definitiva de abrirnos al exterior y escuchar con toda el alma.

Gestionar estas compañías es sin duda un reto, pero es la base de crear organizaciones vivas y con capacidad permanente de adaptación y supervivencia ante un entorno cada vez más cambiante y dinámico como el que apenas empezamos a vislumbrar en estos comienzos del siglo XXI en el que ahora nos encontremos. Simplemente leamos la historia y pensemos cómo eran los comienzos de los siglos XIX (industrialización) y XX (electricidad y motorización) y como han terminado cada uno de ellos.

Sólo los buenos líderes serán capaces de construir organizaciones ágiles para leer el entorno, innovadoras para crear nuevos conceptos,  focalizadas para seleccionar correctamente donde ubicar los recursos escasos y flexibles para adaptarse fácilmente a los cambios.

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¿Está tu empresa preparada para el cambio? 6 claves para alcanzar el éxito

18-octubre, 20
Claves para el éxito empresarial
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

Las empresas españolas, aún heridas en su mayoría de la anterior recesión, se preguntan y están inquietas, pensando en si el futuro será parecido a lo que ocurrió hace unos años, allá por el 2008.

Echando la vista atrás, vemos que la pasada crisis económica hizo mella en las empresas españolas, de forma que muchas desaparecieron, otras sufrieron años muy complicados e incluso las que mejores resultados obtenían tuvieron que hacer ajustes.

En definitiva, se tomaron decisiones relevantes que nos han permitido sobrevivir hasta ahora.

Empresas con miedo al riesgo

La ‘lección’ que ha quedado de aquella crisis en las empresas es la prudencia y el miedo al riesgo. A los empresarios les ha costado estos años conseguir más financiación porque los bancos se lo pensaban dos veces, las estructuras empresariales se han vuelto más ligeras, y algunas han tenido que cerrar al no ser capaces, después de capear el temporal, de afrontar una crisis. Los resultados de las compañías mermaron en estos años.

Pasados los años, la lectura es que en todas las empresas existe la necesidad de seguir tomando decisiones para prepararse para el futuro, y por tanto, existe la inquietud de acertar en dichas decisiones, ya que los recursos (financieros, humanos,…) son especialmente escasos.

Hay poco margen de error, y más si encima hay que empezar a moverse en entornos internacionales, en los que la variabilidad es mayor y los costes de errores pueden llegar a poner en riesgo la viabilidad de la empresa.

¿Cómo tomar decisiones si tengo miedo a decidir?

Hay dos requisitos básicos que cumple siempre el futuro y entenderlos es básico para poder incrementar la tasa de éxito en nuestras decisiones.

El primero es que visualizar/ pensar/ idear algo es la base para que pueda hacerse realidad (si creo que algo va a ir mal seguro que sale mal, y si creo que algo va ir bien es la base para que pueda llegar a ir bien).

El segundo requisito es ser conscientes de que cada vez el futuro caduca más rápido. Esta idea es básica para que el proceso de adaptación sea cada vez más rápido y eficiente. Tenemos que ser capaces de disfrutar viviendo en la ola de la inestabilidad, siendo conscientes de nuestras debilidades pero confiando en nuestras habilidades adaptativas.

Desde la imprenta en el siglo XV de Gutemberg, pasando por la prensa, la radio, la televisión, internet,…los saltos tecnológicos son cada vez más rápidos, y las compañías que crecen al albor de ellas tienen periodos de nacimiento, estabilidad y madurez-declive cada vez más acelerados.

Ante este escenario, planteamos la necesidad de tomar los siguientes 6 criterios como las bases de las decisiones en nuestra compañía para incrementar nuestra tasa de éxito.

6 claves para alcanzar el éxito

  1. Estar muy cerca de los buenos clientes para entender qué les preocupa y cómo es el proceso de toma de decisiones en su elección, de modo que actuemos lo más rápidamente posible para adaptarnos. ESCUCHA ACTIVA.
  2. Optimizar el uso de los recursos, focalizándolos en las actividades diferenciales de todas las que realiza la empresa. ¿por qué nos compra realmente el buen cliente?  EFICIENCIA FOCAL.
  3. Abrir la compañía a las máximas colaboraciones posibles para inspirar en el equipo la creación de nuevas propuestas de valor. Desarrollo interno y externo con criterios de gestión óptimos en el desarrollo de nuevos lanzamientos. A la velocidad que cambian las cosas, no todo lo que se inventa ocurre en dentro de la empresa. OPEN & LEAN INNOVATION.
  4. Simplificar y flexibilizar al máximo posible la estructura, para adaptarnos a las variaciones de demanda con el mínimo esfuerzo posible. ¿Cómo debo ser para servir a mi cliente y no cuánto debo vender para pagar lo que soy? Esto supone aplanar estructuras, estandarizar actividades soporte, externalizar y abrir mi compañía a terceros especialistas (con todo lo que supone de pérdida de control). FLEXIBILIDAD ABIERTA.
  5. Pensar en global y actuar en local. Hay que ser capaces de buscar las fuentes de suministro claves para el negocio en las mejores condiciones, y por tanto focalizarnos en su búsqueda, así como buscar las máximas economías de escala que aportan el desarrollo de nuevos negocios internacionales. GLOCAL
  6. Contar con un buen equipo de personas que comparten un proyecto vital común, más allá de las condiciones higiénicas (sueldo, puesto de trabajo,…) que hoy parece que centrar nuestros esfuerzos organizativos ante un entorno de tanta inestabilidad laboral, en el que tener un trabajo ya es suficiente. En un entorno en el que el conocimiento es crítico, sólo con el compromiso de personas clave, las organizaciones pueden tener éxito. ALMAS EN UN PROYECTO VITAL COMÚN.

De este modo, siendo sensible a mi entorno, escuchando al cliente, puedo focalizar mis recursos escasos de la manera más eficiente posible, adaptándome rápidamente al cambio con una estructura flexible y abierta a buscar los mejores colaboradores para cada proyecto.

Pero no sólo en mi entorno cercano, sino pensando globalmente y contando con personas adecuadas en todo momento que me ayuden a tomar decisiones y a implantarlas, por estar comprometidas al máximo en un proyecto vital común (dejándose el alma).

Aprender a surfear la ola de la inestabilidad va a ser crítico para adaptarnos como empresas y personas al futuro. Sólo podrá traernos cosas buenas si aceptamos el entender cuáles son las DOS bases del mismo: DESEARLO y que es EFÍMERO.

Sergio Gordillo
Socio director de Improven
sgordillo@improven.com

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7 claves para afrontar el curso 20/21

22-julio, 20
salvar empresa claves curso
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

¿Quieres salvar tu empresa?

La pregunta que más me repiten últimamente es “¿Cómo lo ves? ¿Qué estás viendo en las empresas? ¿Cómo ves el arranque del nuevo curso?, y ¿Qué crees que habría que hacer?”

(más…)

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 7 claves para afrontar el curso 20/21

22-julio, 20
salvar empresa
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

¿Quieres salvar tu empresa?:  7 claves para afrontar el curso 20/21

La pregunta que más me repiten últimamente es “¿Cómo lo ves? ¿Qué estás viendo en las empresas? ¿Cómo ves el arranque del nuevo curso?, y ¿Qué crees que habría que hacer?”

Con la voluntad de compartir estas reflexiones de manera pública quiero escribir este artículo.

Salimos de un confinamiento de más de 90 días, despertamos del letargo en el que hemos estado inmersos y con ganas de volver a vivir, con ganas de verano y de terraza (con las prudencias que la ocasión requiere).

Puedo destacar que las empresas que tienen su actividad en temas de hogar están teniendo un despertar relevante: mueble, decoración, jardín, do it yourself, …. Como que después de haber estado encerrados queremos reacondicionar la casa a unas nuevas necesidades, así como que mejor tener un verano en la casa del pueblo, en el chalet, o en la primera residencia hay que acondicionarla.

Todo esto me lleva a poner el énfasis en cómo las necesidades de los clientes han sufrido un sube y baja tremendo en la pirámide de Maslow. En un fin de semana de marzo nos fuimos de buscar experiencias, viajes, autodesarrollo a aspectos básicos (incluso fisiológicos).

Y de todos estos sube-baja que todavía esta desarrollándose, ¿Cuántos se van a quedar para el medio plazo?

salvar empresa

Seguro que el precio va a tomar otra vez un peso muy relevante en la toma de decisiones, y que una parte del presupuesto va a seguir orientándose hacia el hogar, bien en acondicionamiento del mismo como en el desarrollo del propio ocio en el mismo.

Es importante destacar así que la interacción de los canales digitales ha tenido un incremento exponencial y que ya estamos viendo que no estamos volviendo a los niveles previos al Covid. Vamos a tener nuevos clientes y comportamientos y hábitos de compra.

Por lo tanto a partir de aquí que podemos hacer para afrontar el futuro con las mejores condiciones de supervivencia y por tanto de mejorar nuestra posición competitiva una vez pasada esta crisis.

Primera clave:

La Actitud. Saber que “No hay reglas”, que estamos inmersos en un cambio de paradigma, y por tanto es imprescindible ser flexible y humilde. Estar preparados para lo peor (posibles repuntes de la pandemia, incidencia profunda en caída de ventas, menores márgenes por bajada de precios…).

Segunda clave:

La caja como base de aseguramiento de la viabilidad a corto plazo, para una vez controlada y estabilizada llevar a la cuenta de resultados a valores positivos y con ello poder ir redefiniendo la estrategia empresarial. No nos emborrachemos de tesoreria y usémosla como colchón pero también para tomar las decisiones que lleven a la empresa a resultados positivos.

Los prestamos ICO hay que devolverlos y la banca solo prestará a quien genere rentabilidad y credibilidad para retornar los créditos.

Tercera clave:

Estar atento al entorno, cercano y lejano. Permanente contacto con el mercado, con los clientes, con los proveedores,… llegar a ¨sensorizar¨ toda la cadena de valor para poder tomar decisiones de manera ágil y teniendo claro el 80/20, cuales son las palancas clave a mover. Sin duda van a aparecer oportunidades y sólo estando atentos seremos capaces de capturarlas.

Cuarta clave:

Tener muy presente que debemos ser muy exigentes con los recursos que empleamos, y que lo que no aporta valor, lo resta. Centrémonos en lo core, en lo que somos buenos y que el mercado nos reconoce para asegurar que no ponemos dinero bueno sobre dinero malo.

salvar empresa

Quinta clave:

Tener un Plan compartido y estructurado, a la par que mucha acción para ejecutar, ejecutar, ejecutar a la par que corregir conforme el entorno lo requiera.

Sexta clave:

Nadie es Superman, solos no podemos. Incorporar al talento a la hora del despliegue de las acciones, mantenerlo al corriente de la realidad que vivimos.

Septima clave:

Partamos el  problema. Troceemos la empresa en las piezas que nos puedan dar respuesta a las preguntas de negocio que nos planteemos (segmentos de clientes, Unidades de Negocio, Canales, Mercados, gamas de productos,…) y a partir de ahí contar con la información interna y externa adecuada para la toma de decisiones en base analítica , reduciendo la subjetividad. Es hora de redefinir los indicadores a controlar, porque la realidad es otra.

Y quiero acabar con una frase de Simon Sanek que nos dice que

“Always plan for the fact that no plan ever goes according to plan”

En entornos inciertos saber reaccionar es un must. Aprende rápido, decide rápido, falla rápido

Sergio Gordillo – Socio Director de Improven

 

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Innovación y exploración, condiciones necesarias para el crecimiento

10-julio, 20
Improven

Improven

“La mente creativa es un don sagrado y la mente racional un sirviente fiel”. Albert Einstein

Crecer, volver a incrementar la cifra de ventas. Eso es lo que buscamos todas las empresas para asegurarnos el medio y largo plazo. Crecimiento es sinónimo de salud, de buena aceptación por parte del mercado. Si vendemos es porque lo que aportamos es bien recibido y nos permite generar resultados.

¿Qué he aprendido de las empresas que mejor se han adaptado al nuevo entorno y que están volviendo al crecimiento? Puedo resumirlo en dos grandes puntos principales.

El primero, el haber sido capaz de adaptarse más rápidamente a la nueva realidad, sea tanto por haberla aceptado y vislumbrado antes que los demás, como porque tenían menos barreras que les impedían tomar decisiones y ponerlas en marcha.

El segundo, la capacidad para haber ido explorando de manera sistemática y con antelación nuevas formas, nuevas propuestas de valor, fuera de su zona de confort. Los resultados de estas exploraciones nunca llegan en el corto plazo, por lo que sólo si se hacen con suficiente antelación se van estableciendo las nuevas pautas que consolidaban estas nuevas formas de hacer las cosas y por tanto los resultados van viniendo. Un ejemplo de esto son los procesos de internacionalización, supone adaptar lo que hace la empresa a un entorno desconocido y se tarda al menos 2 o 3 ejercicios en empezar a conseguirlo.

La capacidad de explorar consiste en buscar nuevas formas de hacer las cosas, de romper las reglas internas y externas, de afrontar los errores cómo una oportunidad de aprendizaje, ante un entorno cambiante,… teniendo como base escuchar al cliente como fuente de inspiración. Observar cómo se comporta, cómo compra, cómo consume, qué le preocupa, cómo busca, cómo paga,…. Realizar este ejercicio de máxima empatía nos permite poder poner en marcha diferentes ideas, crear nuevos conceptos, y por tanto innovar en la propuesta de valor. A partir de aquí surge la responsabilidad de “elegir” que queremos hacer y qué no, a qué clientes queremos servir y cuáles no. Tenemos recursos escasos y focalizarlos es una máxima de a respetar.

En ambos casos, tanto en lo referente a la capacidad de adaptación rápida al nuevo entorno, como a la capacidad de explorar y por tanto innovar, nos debemos enfrentar a un doble reto mental de considerable envergadura. Es muy relevante que seamos conscientes de ello para poder tomar las decisiones más adecuadas de cara a un futuro cada vez más cambiante e incierto, que apenas hoy en día comenzamos a vislumbrar. Globalización, digitalización, internacionalización,… son conceptos cada vez más palpables que indican que el mundo está cambiando a marchas forzadas. ¿Cómo por tanto podemos no sólo sobrevivir en el corto plazo sino crear organizaciones de adaptación infinita?

En lo referente a la capacidad de adaptación, Daniel Goleman, en su último libro Focus, nos dice que como líderes de una organización debemos afrontar lo que llama la “ceguera grupal y/o sistémica” para salirnos del comportamiento establecido, para romper las reglas determinadas que nos hacen a todos iguales. Afrontar esta ceguera supone contradecir, romper con lo establecido, salirse de lo standard, de lo comúnmente aceptado por todos, supone  ser conscientes de que seremos rechazados, de no ser entendidos, de sentirnos solos, incomprendidos. Además, este nuevo entendimiento de la realidad nos permite vislumbrar qué decisiones conlleva para el grupo esta posible nueva realidad. Salirse de la ceguera grupal, entender la nueva realidad de una nueva forma y ser valiente para salirse de la zona de confort es un primer ejercicio de valentía y de emprendimiento, que sin duda supondrá romper hábitos, estatus quos establecidos, axiomas impuestos, verdades absolutas,…

Un ejemplo de esto es entender que las nuevas formas de comunicación con el cliente con las herramientas digitales, va a suponer una pérdida progresiva de puntos de venta físicos y por tanto de una restructuración inminente, debiendo reconvertir de manera drástica una considerable cantidad de actividades del mundo físico al digital y por tanto cambiando personas y activos que hasta una fecha habían sido valiosos. Afrontar esta tendencia ya en proceso de consolidación lo entendemos cada vez más como obvio, pero aun nos encontramos con compañías en un proceso de no querer aceptar esta nueva realidad por no querer tomar las decisiones que de ella se derivan.

Al mismo tiempo, en lo referente a la capacidad de innovación, Daniel Goleman nos indica en el mismo libro, que [la zona cerebral que se encarga de exploración es la misma que la que se encarga de realizar cada vez mejor aquello que ya conocemos, ser cada vez más eficientes, lo que podemos conceptualizar como capacidad de explotación del entorno conocido, de poner en marcha procesos de mejora continua. Por lo tanto, para poder explorar debemos hacer un ejercicio de máxima consciencia para salirnos de la rutina de explotación, que nos sumerge de manera muy eficiente en nuestra zona de confort y sistematizar en la compañía formas que nos permitan explorar para por tanto ser capaces de innovar.

Buscar fuentes de inspiración externas, viajes, conferencias, conocimientos de otros sectores, reuniones con clientes y no clientes, trabajar con colaboradores incómodos, realizar lecturas de diferente índole, conversaciones con amigos y enemigos, historia cercana y lejana, colaboración con laboratorios y universidades, asistir a formación reglada y no reglada, procesos disruptivos, crisis personales… son diferentes formas de salirse de la zona de confort de cada uno, para recibir nuevos inputs del entorno y poder buscar a partir de ahí nuevas posibles formas de hacer las cosas.

El reto para los líderes de las organizaciones es que este proceso de por si antinatural para la mente, podamos sistematizarlo al máximoPlanificar lo disruptivo es tan importante como la planificación de los presupuestos anuales o la revisión de los indicadores del cuadro de mando. No podemos dejarlo al azar o los momentos de máxima urgencia, porque en esos momentos ya será tarde para actuar.

Un liderazgo responsable supone ser capaz de agitar a la organización de manera estructurada, de contar con colaboradores cómodos e incómodos, de gestionar la diversidad, de favorecer el error como fuente de aprendizaje, de permitir el emprendimiento interno y externo, buscar el contacto con fuentes de inspiración tanto profesionales como personales, de entender que todo el conocimiento no está en tu propia organización,  de contar con vivencias propias y de terceros, en definitiva de abrirnos al exterior y escuchar con toda el alma.

Gestionar estas compañías es sin duda un reto, pero es la base de crear organizaciones vivas y con capacidad permanente de adaptación y supervivencia ante un entorno cada vez más cambiante y dinámico como el que apenas empezamos a vislumbrar en estos comienzos del siglo XXI en el que ahora nos encontremos. Simplemente leamos la historia y pensemos cómo eran los comienzos de los siglos XIX (industrialización) y XX (electricidad y motorización) y como han terminado cada uno de ellos.

Sólo los buenos líderes serán capaces de construir organizaciones ágiles para leer el entorno, innovadoras para crear nuevos conceptos,  focalizadas para seleccionar correctamente donde ubicar los recursos escasos y flexibles para adaptarse fácilmente a los cambios.

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Familia y empresa: 7 errores a evitar

22-enero, 20
empresa familiar_improven
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

La importancia de la consultoría en la gestión de la empresa familiar

El abuelo la crea, el hijo la mantiene y el nieto la quiebra. ¿Cuánto de cierto hay en este dicho popular?, ¿cómo hacer que el gen emprendedor se extienda en la familia y permanezca la cultura de generar riqueza, más allá de la empresa primigenia que permitió el origen del patrimonio?

De empresa familiar a familia empresaria, y cómo no morir en el intento para convertirte en una empresa excelente.

Después de trabajar 20 años en Improven haciendo consultoría en empresas familiares, me permito compartir 7 errores que hemos ido encontrando en distinta medida en las empresas con las que hemos colaborado.

1) La empresa no es un lugar para servirse

Se suele confundir la empresa como un lugar para servirse y no para servir. La familia es el estandarte de los valores de la empresa, su comportamiento sirve de marco de referencia para todos los empleados. Transmiten su cultura y valores, por lo que, si quieren contar con equipos comprometidos en esfuerzo y dedicación para el medio y largo plazo, es imprescindible que vean comportamientos ejemplares en los miembros de la familia.

La empresa no es un vehículo para mantener su estatus quo, su riqueza e influencia, sino un lugar para entregar su energía de manera generosa y ésta les devuelve en sus resultados por el esfuerzo entregado.

2) Confundir la caja del negocio con la caja de la familia

La empresa tiene sus necesidades operativas, de inversión, sus compromisos y obligaciones, permitiendo que el buen quehacer de todo el equipo sea valorado por el mercado y por lo tanto esté dispuesto a pagar por ello, generando un excedente que puede y deber ser devuelto a la familia inversora, en la medida adecuada a lo que la empresa genere y a la inversión comprometida.

3) Confundir los roles de los tres círculos de las empresas familiares: la familia, los socios y los trabajadores

Es importante no caer en el tercero de los errores: ser capaz de saber en cada momento con qué gorro debo actuar, y cómo comportarnos según lo que cada uno de ellos exige.

Saber llevar los tres gorros es todo un reto, que sólo se aprende con la práctica, el compromiso y con el ejemplo de los mayores.

sucesion empresarial empresa familiar

4) Confundir la cuna con las capacidades empresariales

Se puede nacer en la familia empresaria, pero no por ello estar capacitado (por falta de interés propio o por falta de conocimientos) para poder llegar a ocupar puestos de alta responsabilidad en la empresa.

Se necesitan profesionales excelentes para desarrollarse en un mercado altamente exigente, destacando que si hay capacidad de unir familia-socio-directivo en una sola figura, con todo lo que ello conlleva, seguramente será una gran bendición para la empresa y para la familia. 

5) Confundir servilismo con servir

Para que la compañía crezca es imprescindible ir dotándola de los mejores profesionales, familiares o no, acordes a los retos empresariales que se planteen y dentro de los valores y la cultura desplegada. Así, debemos evitar caer en el quinto error: un profesional externo a la familia debe servir a la empresa y no a la familia, debe servir al negocio y no a los intereses particulares de la propiedad.

Rodearse de los mejores profesionales, supone todo un reto para la familia empresaria que quiere alcanzar la excelencia, ya que deben dar a los externos la autonomía y responsabilidad adecuada a lo que son capaces de desarrollar y por lo que se sienten atraídos por el proyecto que se les plantea.

6) No tomar decisiones

Cuantas veces nos hemos encontrado que por compromisos emocionales, por no afrontar determinados conflictos, se postponen decisiones sobre personas y sobre iniciativas que se van convirtiendo progresivamente en problemas crónicos y que afectan a la estabilidad de la empresa.

7) Falta de planificación

Determinar claramente cual es la visión de la familia empresaria, sus objetivos, sus valores, cómo poder aterrizarlos, cómo capacitar a los miembros de la familia, cómo desarrollar su componente emprendedora, cómo vincularlos a la empresa, de modo que sean ellos quienes lo elijan por voluntad y por lo tanto con la máxima de las pasiones para servir a la empresa o como alternativa el estar capacitados para desarrollar potenciales proyectos personales con las máximas garantías de éxito.

Dirigir pensando en la estrategia, comprometerse con unos objetivos y actuar en consecuencia, con determinación, resiliencia, generosidad, constancia.

1% de inspiración y 99% de transpiración, sólo así logramos desarrollar empresas excelentes.

 

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Las 7 claves para conseguir empresas con resultados excepcionales

10-junio, 16
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

“[inlinetweet prefix=»» tweeter=»» suffix=»»]Detrás de un gran negocio, un día alguien tomó una decisión difícil[/inlinetweet]”.

¿Cuántas tomas cada día?, ¿Cada mes?, ¿al menos cada año?…. ¿Cuánto tiempo hace que no?, ¿te has planteado eso donde te lleva?

El crecimiento no viene de hacer mejor lo que hacemos cada día. La mejora continua es necesaria porque el mercado no permite no hacer bien las cosas, pero a la velocidad que pasan las cosas, no puede ser en absoluto la palanca de supervivencia de las empresas, ni siquiera para el medio plazo. (más…)

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Mesa Redonda: Transformación de Modelos de Negocio en el entorno actual

24-febrero, 16
Area de estudios de Improven

Area de estudios de Improven

¿Cuáles son los retos de las empresas en el entorno actual? ¿cómo adaptarse a los cambios necesarios? ¿por qué es importante innovar? Francisco Vallejo, Consejero Delegado de Isaval; Jeremy Palacio, CEO en Femax; Eduardo Sánchez, CEO en Videprur, y Sergio Gordillo, CEO en Improven, tratan en mesa redonda la transformación de modelos de negocio en el entorno actual.

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Innovación y exploración, condiciones necesarias para el crecimiento

10-julio, 15
Sergio Gordillo

Sergio Gordillo

Socio Director

“La mente creativa es un don sagrado y la mente racional un sirviente fiel”. Albert Einstein

Crecer, volver a incrementar la cifra de ventas. Eso es lo que buscamos todas las empresas para asegurarnos el medio y largo plazo. [inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]Crecimiento es sinónimo de salud, de buena aceptación por parte del mercado[/inlinetweet]. Si vendemos es porque lo que aportamos es bien recibido y nos permite generar resultados.

¿Qué he aprendido de las empresas que mejor se han adaptado al nuevo entorno y que están volviendo al crecimiento? Puedo resumirlo en dos grandes puntos principales.

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